Un cambio de mentalidad

El 60% de la población mundial vive cerca del mar en los cinco continentes. El mar, origen de la vida y fuente principal de recursos de la humanidad, está sufriendo las consecuencias de una visión antigua de que no tiene límite, de que es un saco sin fondo, de que el mar aguanta con todo. Como dicen los marineros del Gran Sol, el mar es el PAÑOL GRANDE. Pero no es así. La contaminación que sufren los océanos por los vertidos incontrolados y por la presencia masiva de residuos plásticos en sus aguas, hace que el deterioro del ecosistema marino sea, desde hace tiempo, una preocupación para los principales organismos a nivel mundial.

Tenemos que dejar atrás la mentalidad individualista de que yo soy feliz en mi casa, en mi jardín o en mi huerta y lo demás no me importa. Nuestro bienestar depende cada vez más de la acción de los demás. La tierra firme tiene su territorio totalmente acotado por las propiedades privadas de toda clase. Aquí, el ciudadano común tiene pocas posibilidades de actuación y las que tiene le vienen ya determinadas.

Pero el mar es de nosotros todos, el mar es nuestra casa y su ecosistema marino es nuestro jardín. Conservar su estado natural y preservarlo de todas las agresiones que sufre, será la única manera de llegar a ese estado de bienestar y felicidad que todo individuo y toda colectividad ansía.

Es necesario, en consecuencia, cambiar la mentalidad de el mar como PAÑOL GRANDE por el concepto de el mar como CASA COMÚN. Su futuro y el futuro de todos está en nuestras manos.

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